Etiqueta recursos consistentemente, mide costos de egreso y almacenamiento por flujo, y atribuye gastos a equipos con reportes comparables. Automatiza recomendaciones de ahorro y límites de presupuestos, y valida impacto en SLOs antes de aplicar. Un enfoque disciplinado evita optimizaciones miope y conecta decisiones técnicas con resultados financieros que importan al negocio.
Introduce fallas controladas en redes, discos y dependencias externas para validar supuestos. Define hipótesis explícitas, observa indicadores líderes y documenta lecciones aprendidas. Practica escenarios que crucen nubes y regiones, con circuit breakers, reintentos y colas resilientes. La mejora continua protege a usuarios y crea confianza interna antes de los momentos de mayor demanda.